Vaquería del Republicano, Proveedor de la Casa Real

Del rey Alfonso XII de Borbón se podrían contar innumerables y curiosas historias, pero lo que pocos conocen es que tiene su propio cuento de la lechera. Muchas y muy variadas fueron las «promiscuidades» del rey, tantas que tocaba todos los palos, y todos los gremios. Mejor dicho, tocaba a las hijas de padres de diferentes profesiones.

En cierta ocasión esos flirteos acabaron en un idilio con la joven y hermosa hija de un lechero de Madrid. Flirteo que sucedió en una época en la que era corriente que todo aquel empresario que suministrarba productos a la Casa Real recibía el distintivo de “Proveedor de la Casa Real”. El padre, cuando supo que su hija dedicaba parte su tiempo y de sus carnes al rey, no quiso ser una excepción, y aunque como lechero no había servido leche a la monarquía, supo que de su niña sacaría algo más que nata.

Y así fue, el propietario de la vaquería considero que había aportado mucho y muy valioso a la causa, lo suficiente como para colocar el distintivo identificador de proveedor de la realeza.

Lo curioso es que su negocio se llamaba “Vaquería del Republicano”, y el resultado fue que se convirtio en «Vaquería del Republicano, Proveedor de la Casa Real».

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