Carlos II el Malo, el Rey que Murió Flambeado

El rey de Navarra Carlos II el Malo murió por culpa del alcohol sin probarlo. Muerto en 1.387 por causa del aguardiente jamás supo a que sabía porque no llegó a beberlo.

El caso es que Carlos II padecía de problemas físicos y recurrió a un prestigioso alquimista y médico de la época, el valenciano Arnau de Villanova.

Villanova creía que el aguardiente tenía grandes propiedades para el mantenimiento de la juventud, la prevención de cólicos, curación de parálisis, fiebres y demás dolencias.

El rey tenía alguno de los males que el aguardiente curaba según Arnau de Villanova.

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Una vez en manos del doctor, para que el tratamiento hiciera el efecto más rápido posible, Arnau envolvió al monarca en unas sábanas impregnadas del licor, que se cosieron entre sí para que el contacto con el elixir curativo fuera más intenso y permanente.

Lo que no entraba en sus planes es que mientras cosían las todas las sábanas para que fueran una, cayó una de las luces con las que se alumbraban los criados prendiera las telas.

El rey Carlos paso a ser en ese momento de un cuerpo flambeado a tostado, muriendo sin enfermedades negro como un tizón.

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