Hedy Lamarr, Diva de Hollywood y una Ingeniera Brillante

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Hedy Lamarr además de ser la protagonista de «Sansón y Dalila» fue la hermosa diva de Hollywood que destacó, no sólo en el celuloide, sino en el mundo de las telecomunicaciones.

Lamarr fue la artífice de un mecanismo que garantizaba el control remoto de las armas militares y que hoy se aplica a la telefonía móvil. La vida privada de Hedy fue, al menos, tan agitada como su carrera cinematográfica, tuvo un total de 6 maridos y otros tantos divorcios.

Austria, 1913. Viene al mundo Hedwing Eva Maria Kiesler  una niña muy guapa y superdotada. Con 16 años empieza sus estudios de ingeniería de comunicaciones pero le atrae la farándula y comienza a interpretar. Protagoniza el primer desnudo del cine comercial en la película checa Ekstase, gracias a lo cual consigue fama mundial y un matrimonio (forzado por sus padres) con Friedrich ‘Fritz’ Mandl.

Su marido, muy celoso, obligaba a acompañar a su esposa en todas las cenas y viajes de negocios. Fue encerrada en casa y sometida a un estricto control. Hedy tuvo que abandonar su incipiente carrera cinematográfica y cualquier otro tipo de actividad que no fuera el de simple comparsa de Fritz. Ella cuenta que sólo podía bañarse o desnudarse cuando su marido estaba a su lado, acechándola.

Ella aprovechó su soledad para continuar sus estudios de ingeniería y utilizar su ingenio para sonsacar a los clientes y proveedores de su marido los pormenores de la tecnología armamentística de su época.

La relación con Fritz fue muy turbulenta y después de una escapada sorprendente. Hedwig llegó a París donde logró su primero de muchos divorcios. De ahí viajó a Londres donde trabajó como artista y conoció al productor de películas estadounidense Louis B. Mayer, con quien abordó el trasatlántico Normandie para viajar a EEUU. En el barco, firmó un contrato con Mayer, insistiendo en que se le cambiara el nombre para evitar la controversia de la película Éxtasis.

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Cuentan que le propusieron una lista de nombres y ella escogió el de Hedy Lamarr en memoria de Bárbara La Marr, actriz del cine mudo muerta en 1926 por una sobredosis de drogas. A partir de ese momento, la MGM la convirtió en una de las más glamorosas artistas. Así renació como Hedy Lamarr y recomenzó de nuevo su vida como actriz.

Hedy Lamarr, que por su esposo obviamente conocía algo sobre armas, comenzó discurriendo una idea sobre los torpedos y la forma de guiarlos al blanco por medio de la radio.

La idea no era nueva, pero nunca funcionó porque simplemente se podía interferir la frecuencia y el dispositivo quedaba inutilizado. Antheil que ella estaba sentada junto al piano donde él mismo tocaba una melodía, cuando a Hedy se le ocurrió que la frecuencia podía ser cambiada constantemente (como se hace tocando el piano) y de esa forma se podría controlar un torpedo por radio sin que fuera interferido.

Ambos comenzaron haciendo esquemas hasta tener una idea completa de cómo podía realizarse el proyecto.

Lamarr alimentaba un profundo rencor por el régimen nazi, por lo que había ofrecido al gobierno de los Estados Unidos toda la información confidencial que disponía gracias a los contactos de su ex-marido. Pero, además, Hedy consideraba que su inteligencia podía contribuir a la victoria aliada. Así que se puso a trabajar para la consecución de nuevas tecnologías militares.

El hecho de que sus patentes fueran concedidas con el nombre de casada y no por el nombre artístico impidió que la actriz fuera reconocida hasta hace bien poco.

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El primer uso conocido de dicha patente se tiene en la crisis de los misiles de Cuba.

Durante la crisis de Cuba de 1962 se usó con este sistema el control remoto de boyas rastreadoras. Después de Cuba la misma técnica fue incorporada en alguno de los ingenios utilizados en la guerra del Vietnam y, más adelante, en el sistema estadounidense de defensa por satélite (Milstar) hasta que en los años ochenta el sistema de espectro expandido vio sus primeras aportaciones en ingeniería civil.

Así, con la irrupción masiva de la tecnología digital a comienzos de los años ochenta, la conmutación de frecuencias pudo implantarse en la comunicación de datos WIFI.

Hedy, falleció mientras dormía, el 19 de enero de 2000. Su herencia de 3 millones de dólares fueron repartidos a sus dos menores hijos, pero una parte fue para su secretaria personal y un amigo. Lo más sorprendente fue que a un policía local, que la acompaño los últimos años de su vida, le legó 83 mil dólares.

Hedy pidió que sus cenizas fueran esparcidas en los bosques de Viena, cerca del lugar donde nació.

El Día del Inventor se celebra el 9 de noviembre -fecha de su cumpleaños-, en su honor.