Mondadientes y Cabezas Cortadas, Preocupaciones de Pedro I

Pedro I el Grande, muy preocupado por el saber estar, impuso a todos los nobles de su corte la lectura obligatoria de un libro que enseñaba las normas más elementales de educación.

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El libro enseñaba, entre muchas normas de conducta, a no utilizar la punta del cuchillo para limpiarse los dientes ni a usar el dedo índice para hacer lo mismo con la nariz.

Pedro, muy preocupado por la educación, era muy puntilloso en todo. Al enterarse de que su mujer tenía un amante, ordenó cortar su cabeza y que la metieran en un frasco con alcohol. Luego obligó a la reina a ponerlo en un lugar visible de su dormitorio.

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