La Madre Cocina al Hijo, pero Sólo el Padre se lo Come

En la Edad Media era más común de lo que se cree el abandono de los niños por parte de sus padres.

Los padres, principalmente porque la pobreza no les permitía hacerse cargo de sus hijos, solían abandonarlos.

Y lo hacían de dos maneras, o los dejaban en un lugar repleto de gente, que solía ser la plaza principal, donde era fácil que alguien se hiciera cargo de él, o como si fuera un “artículo” más para vender, los llevaban al mercado para tratar de sacar “tajada” de ellos.

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En ambos casos el ideal es que los hijos de los que se deshacían tuvieran un futuro más prospero del que ellos podían ofrecerles.

Dos de los caminos solían ser o que terminasen trabajando para una familia que los acogía (con la posibilidad de que los aceptara hijos propios) o acabar prostituyéndose en un burdel si no morían antes.

El problema era cuando los padres se veían acuciados por la pobreza y sobre todo por el hambre (en el siglo X un cuarto de los niños moría antes de los cinco años y otro cuarto antes de la pubertad).

En ese momento algunos de ellos tomaban la decisión de matarlos con el fin de comérselos. Y no acaba en ese punto, resulta que era la madre quién tenía la dura tarea de cocinar a su hijo, siendo el padre el único que podía comérselo.

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