La Escuela de Salerno

Durante la Edad Media gozó de gran crédito la Escuela de Salerno, en donde se formaban médicos que habían asistido a clases impartidas por maestros judíos, árabes y cristianos. En esa época estaba prohibida la disección de cadáveres en cualquiera de las tres religiones y se consideraba que las vísceras del cerdo eran las que más se asemejaban a las del cuerpo humano.

Un escritor llamado Juan de Milán compuso un libro de versos en latín para popularizar las fórmulas más importantes de la escuela salernitana. Algunas son muy curiosas; así, por ejemplo, para conservar una tez fresca y lozana recomienda «tomar tres o cuatro puñados de flores de saúco, un cuarterón de jabón de Francia, tres hieles de buey y tres vasos de vuestra orina, haced que reposen tres o cuatro días en un recipiente de arcilla y lavaos la cara con dicho líquido».

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