Grasa Humana, Menos Costes para el Hospital del Cardenal de Bari

El cardenal de Bari era dueño de un hospital que regentaba y del que no estaba muy contento. El gran número de pacientes hacía que los enfermos consumieran mucho y por lo tanto no fuera rentable.

El cardenal envió a la persona encargada de las cuentas y este se asombró de la gran cantidad de personas que allí se encontraban. Enfermos que en poco tiempo acabarían con el dinero de su amo. Al salir del hospital mientras que volvía a su casa, no dejaba de pensar en que podría hacer para solucionar aquel problema.

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Y pensó en algo, volvería al hospital al día siguiente disfrazado. Y así lo hizo, se presentó con ropas de médico y llamo a todos los enfermos del hospital para que se reunieran en una gran sala. Cuando estaban todos juntos se acerco a uno de ellos y enseñando las llagas – de uno de los  pacientes – al resto, aseguro que la única manera de sanarlos era con un ungüento de grasa humana.

Los enfermos no daban crédito a lo que oían hasta que el falso “doctor” volvió a hablar:

Es necesario que se sortee entre todos vosotros quién será cocido en agua hirviendo para servir de remedio a los demás.

Ante aquellas palabras los enfermos asustados no dejaron de correr abandonando el hospital.

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