El “humo divino” de las sacerdotisas de Delfos.

pitonisa-9983762

Las sacerdotisas de Delfos, aquellas famosas por sus sabios oráculos, no se inspiraron en vapores divinos sino en emisiones subterráneas de gases.

Las sacerdotisas residían en el templo de Delfos, dedicado a Apolo y cuando eran consultadas entraban en una gruta, se sentaban en una silla de tres patas y se llenaban de “humo divino”. Así, recibían de los dioses las ansiadas respuestas, muchas veces en un lenguaje críptico que exigía una interpretación.

Aun trascendieron la historia, para situarse en terreno psicoanalítico, ya que a ellas sé les atribuye la revelación al griego Edipo de su siniestro destino: matar a su padre y desposar a su madre. Destino que, aunque quiso evitar, cumplió su sinuoso camino y se convirtió en el famoso complejo freudiano.

Ya el historiador griego book_open-6946876 Plutarco había sugerido que las sacerdotisas aspiraban vapores sulfúreos en las profundidades de las grutas. Pero estudios hechos hace veinte años no habían encontrado ninguna prueba que avalara esta teoría.

Estudios contemporáneos de la agencia ANSA, el geólogo Jelle Zellinga de Boer, de la universidad norteamericana de Wesleyan, en Connecticut, brindó recientemente una conferencia ante sismólogos, vulcanólogos y arqueólogos, en la que reveló que la zona del monte Parnaso, donde se elevaba el famoso templo, está sobre una gran fractura geológica subterránea. Por sus muchas ramificaciones se colaban gases hidrocarburos e hidrosulfuros, como metano o etano, cuyas emanaciones provocaban el especial estado qué predisponía a la revelación.

LEER  Shangri-La, ¿Realidad o Ficción?