El conquistador Diego de Almagro, perdió un ojo en el asedio a una fortaleza inca.

Al presentarse ante Carlos I se lamentó de que "El negocio de defender los intereses de la corona le había costado un ojo de la cara". Tanto insistió en este hecho que pronto esta frase se difundió entre los soldados en referencia a algo peligroso o complejo, llegando así hasta nuestros días.

 

Diego de Almagro