El emperador romano Augusto tenía una hija, Julia la Mayor.

Casada, perdió a su marido, y su padre decidió casarla con un general que casi doblaba la edad de Julia, Marco Vipsanio Agripa. Augusto tenía en gran estima al general al que "premio" con la boda. Julia, acato sin rechistar la decisión de su padre haciendo de la infidelidad santo y seña de su matrimonio.

Pese a todo tuvo 5 hijos con el militar: Cayo Julio César Vipsanio, Julia la Menor, Lucio Julio César Vipsanio, Agripina la Mayor y Marco Vipsanio Agripa Póstumo.

Esta situación mantuvo en ascuas a una de sus amigas que sabía de los devaneos de Julia. Un día no pudo aguantar más y le pregunto cómo era posible que ninguno de sus hijos se pareciera a alguno de los innumerables amantes que había tenido.

Julia sin más contestó:

"Nunca acepto pasajeros hasta que la bodega de carga está llena".